En tu ministerio de evangelismo al aire libre, el equipo de ganadores personales de almas (evangelizadores) es uno de tus bienes más valiosos en la iglesia. Por eso debemos y merece la pena el tiempo que podamos invertir hasta convertirnos en los mejores evangelistas personales que podamos llegar a ser.
A continuación, cito 20 sugerencias o consejos que me ha servido para ganar alma para el Señor:
1.- Tu meta en evangelismo es el arrepentimiento y la fe en Jesucristo.
Serán necesarios varios encuentros con el Evangelio para llegar a ese punto. Que tu meta sea llevar a la persona a un nivel cada vez más cercano a Dios. Trata de verlo como una escalera. Van a tener que subir muchos peldaños antes de tener un encuentro con Dios, apartarse de su pecado y aceptar a Cristo como la cura para su enfermedad. En cada uno de esos encuentros, ayúdales a subir un peldaño más.
“Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” Hebreos 11:1
2.- Representas a Jesús.
No estás en la calle tratando de convencer a la gente para que se una a tu iglesia. Tú eres un seguidor de Cristo. Eres un cristiano. Mucha gente en la calle te preguntará cual es el nombre de tu religión o de tu iglesia. Lo que quieren es clasificarte. Creen que te tienen calado. Yo, personalmente, trato de evadir esa pregunta siempre que puedo. Cuando tengo que responderla, contesto que soy un cristiano, un seguidor de Cristo. Les digo que no me gusta mucho la religión y que cuando comparezca ante Dios en el Día del Juicio, El no me va a preguntar si yo era católico o si era protestante. Después de hablar durante un rato y si lo consideras apropiado, podrás decirle a tal persona que vas a la iglesia a la que vayas.
“Más cuando os entreguen, no os preocupéis por cómo o qué hablareis; porque en aquella hora os será dado lo que habéis de hablar. Porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro Padre que habla en vosotros” Mateo 10:19-20
3.- ¡Cuidado con los ligones!
Las evangelizadoras necesitan saber que hay muchos chicos impíos en la calle que lo único que quieren es ligar con ellas. Muchas jovencitas piensan que estaban testificando extraordinariamente bien a un grupo de chicos. “¡Estaban tan abiertos!”, me dicen a veces. Pero es interesante ver como pierden el interés cuando un ganador de almas varón se une a la conversación. También esto se aplica a mujeres impías tratando de ligar con nuestros jóvenes. En la medida en la que te sea posible, trata de evangelizar a personas de tu mismo sexo.
4.- Los novatos con los más experimentados.
Lleva bastante tiempo llegar a sentirse cómodo al testificar. Los novatos normalmente no saben bien por dónde van los tiros. Es mejor para ellos ir con alguien que sea un ganador de almas efectivo. Podrán escuchar y orar hasta que aprendan a hacerlo ellos mismos.
“Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo. Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero ¡ay del solo! Que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante” Eclesiastés 4:9-10
5.- Pegados al suelo.
Hay un fenómeno extraño que sucede durante la predicación al aire libre. La gente está andando y se detiene a escuchar. Parece como si estuvieran pegados al suelo. No se mueven. Incluso después de la predicación, no se mueven. Sencillamente se quedan ahí parados y mirando. ESTAS son las personas con las que el Espíritu Santo está tratando. Están listas para conversar. Dirígete a ellas de manera despreocupada y di: “¿Qué piensas sobre lo que ha dicho?” o bien: “¿Estás de acuerdo con lo que ha dicho?” Esas personas normalmente se van a abrir y van a hablar.
“…y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” Hechos 1:8
6.- Algunos se van a enfadar.
Si predicas el Evangelio correctamente (para que renuncien al pecado, advirtiéndoles del juicio venidero y desafiándoles para que se aparten del pecado y se vuelvan a Dios), siempre habrá gente que se enfadará contigo. No discutas con ellos porque, si lo haces, se va a ver muy feo. La mayor parte de las personas que están enfadadas no están interesadas en escucharte. Lo único que quieren es dar rienda suelta a su odio y a su amargura. No pierdas el tiempo. Busca a alguien que tenga hambre de asuntos espirituales. Seguro que están ahí.
“Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad” 2 Timoteo 2:15
7.- Los cristianos se detendrán al verte hacer ministerio al aire libre.
Te dirán algo como: “¡Eh, nosotros somos cristianos también!” Yo me he encontrado con dos tipos de cristianos mientras predico en la calle: aquellos que realmente lo son y los que realmente no lo son. No debes dar por sentado que son lo que dicen ser. Hablando algo con ellos, y con la ayuda del Espíritu Santo, podrás discernirlo. En cualquier caso, si Dios los dirigió allí, minístrales.
“Porque no osaría hablar sino de lo que Cristo ha hecho por medio de mi para la obediencia de los gentiles, con la palabra y con las obras, con potencia de señales y prodigios, en el poder del Espíritu de Dios; de manera que desde Jerusalén, y por los alrededores hasta Ilírico, todo lo he llenado del evangelio de Cristo.” Romanos 15:18-19
8.- Deja tus lentes de sol en casa.
Es molesto hablar con alguien sobre su alma con los lentes de sol puestos. Que te vean los ojos. Que puedan ver las lágrimas, la inquietud. Es difícil confiar en alguien que habla ocultando sus ojos.
“La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz;” Mateo 6:21
9.- Cuida tu lenguaje.
Deja a un lado las palabras propias de la iglesia que resultan incomprensibles para los no cristianos. Palabras tales como “salvo”, “la preciosa sangre de Cordero”, “el Mesías”, “el pecado” y “el arrepentimiento”. Es necesario hablar sobre esas verdades, pero utilizando un lenguaje comprensible para ellos.
“Porque no osaría hablar sino de lo que Cristo ha hecho por medio de mi para la obediencia de los gentiles, con la palabra y con las obras, con potencia de señales y prodigios, en el poder del Espíritu de Dios; de manera que desde Jerusalén, y por los alrededores hasta Ilírico, todo lo he llenado del evangelio de Cristo.” Romanos 15:18-19
10.- Pecadores asustados.
Mientras predicas, testificas y repartes tratados, algunas personas sienten miedo y se van. Relájate. Recuerda que Dios es el que está obrando en sus vidas. Si estaban pasando por allí en ese momento, puedes estar seguro de que la buena semilla cayó en sus corazones. Nunca vemos a Jesús ir corriendo detrás de la gente. Era la gente la que corría hacia El, y entonces El les ministraba.
“Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces” Jeremías 33:3
11.- La tentación se hace fuerte.
Todo cristiano experimenta tentaciones; más aún todo aquel que se dedica a ganar almas. El diablo se emplea a fondo tratando de hacerte caer y disparando sus flechas en las grietas de tu armadura. Si tienes planeado llevar a cabo una reunión al aire libre, no te sorprendas cuando seas tentado durante el día por medio de algún tipo de rencor contra alguien, con alguna lucha, pensamiento lujurioso o queja. Es entonces cuando llega la gran tentación para NO ir a evangelismo porque tienes cosas que hacer, porque no te sientes bien, o mil cosas más. No cedas a la tentación.
“El respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.” Mateo 4:4
12.- Muchas personas dolidas.
Cuanto más trabajes en la calle, más te darás cuenta que el mundo está LLENO de personas dolidas. Son muchos los que están dolidos, desesperados, deprimidos, con pensamientos de suicidio, llenos de ira, amargados, solitarios, enfermos, rechazados, y muchas cosas más. Después de que hables con algunas de estas personas, quizás la mejor manera para poder ministrarles es diciéndoles: “¿No te importa si oro por ti?” Algunas veces les pregunto cuándo fue la última vez que alguien oró por ellos. Casi TODOS ellos me dicen que nadie ha orado JAMÁS por ellos antes. Mira como se derriten mientras tú oras por ellos en la calle.
“Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros” Isaías 53:5-6
13.- Dúchate, cepíllate los dientes y utiliza desodorante.
No hay excusa para oler mal. Sería triste que la persona a la que estás hablando no pudiera recibir tu mensaje sencillamente porque apestas.
14.- No hables de política.
Tú no eres un político. E incluso si lo fueras, no necesitas hablar de política. Eres un embajador de Cristo, y no de tu país. Mantén tus flechas apuntando a las dos cosas escritas en el corazón y nunca fallarás.
“No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.” Mateo 7:21
15.- Jesús es tu mensaje.
No estás proclamando una iglesia en particular o alguna de tus doctrinas favoritas. “Cristo, y éste crucificado”, dijo Pablo. No caigas en la trampa de simplemente hablar sobre DIOS. Habrá muchos que estarán dispuestos a hablar contigo sobre Dios, pero tan pronto como menciones a JESÚS, se irán. No dejes que eso te prive de seguir hablando sobre Él. Él es la razón de todo.
“Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, anda en él; arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en acciones de gracias.” Colosenses 2:6-7
16.- Testifica en parejas.
Esto no solo es bíblico, sino que es también efectivo. Mientras uno habla, el otro ora. También es más seguro. Hay veces en las que sientes que lo que tienes que hacer es irte y dar por concluida una conversación. Eso será mucho más fácil cuando estéis dos personas.
“Después llamó a los doces, y comenzó a enviarlos de dos en dos; y les dio autoridad sobre los espíritu inmundos.” Marcos 6:7
17.- Lleva un bolígrafo y una libreta.
Si eres un ganador de almas, siempre vas a facilitar tu nombre y tu número de teléfono. También vas a querer escribir sus nombres y sus números de teléfono. De esa manera, podrás llamarles de vez en cuando y podrás orar por ellos.
18.- Lleva un pequeño Nuevo Testamento.
Lo ideal es uno que quepa en tu bolsillo. Los discípulos no iban por ahí con la Biblia bajo el brazo, sino que la tenían guardada en sus corazones. La espada funciona incluso si no la tienes en la mano. Habrá veces en las que querrás mostrar algo de las Escrituras y será bueno tenerlas a mano.
19.- Responsabilízate personalmente por el alma a la estás hablando.
Hay muchos que simplemente esparcen la semilla y después se olvidan de todo. Si hablas con alguien que está interesado, ves que tiene hambre espiritual y entiendes que Dios trajo esa persona a tu vida, El espera que tú te encargues de esa persona. En muchos casos, tú serás la única persona temerosa de Dios que se encuentre con ellos. Invítalos a tomar un café, llámales, escríbeles una carta o invítale a la iglesia.
20.- Apaga tu teléfono móvil.
Es de muy, muy mala educación contestar tú móvil cuando estás testificando. La semana pasada estaba predicando y mi teléfono comenzó a sonar. Tuve que buscarlo en mi bolsillo, sacarlo y apagarlo sin perder el hilo de mi mensaje. Sencillamente apágalo antes y así no tendrás que preocuparte de él después.
Recopilado por Pastor Evangelista Miguel A Benítez N