Las Tres Cosas que dice Realmente Jeremías 33:3
Bases Bíblicas: Lucas 5:1-7
1 Y aconteció,que estando él junto al lago de Genezaret, las gentes se agolpaban sobre él para oír la palabra de Dios. 2 Y vio dos barcos que estaban cerca de la orilla del lago: y los pescadores, habiendo descendido de ellos, lavaban sus redes. 3 Y entrado en uno de estos barcos, el cual era de Simón, le rogó que lo desviase de tierra un poco; y sentándose, enseñaba desde el barco á las gentes. 4 Y como cesó de hablar, dijo á Simón: Tira á alta mar, y echad vuestras redes para pescar. 5 Y respondiendo Simón, le dijo: Maestro, habiendo trabajado toda la noche, nada hemos tomado; mas en tu palabra echaré la red. 6 Y habiéndolo hecho, encerraron gran multitud de pescado, que su red se rompía. 7 E hicieron señas á los compañeros que estaban en el otro barco, que viniesen á ayudarles; y vinieron, y llenaron ambos barcos, de tal manera que se anegaban.
Desarrollo:
Obedecer a Dios en las cosas pequeñas puede traer bendiciones a muchos. El pasaje de esta nota ilustra este principio. Simón Pedro,un pecador experimentado, había trabajado toda la noche sin pescar nada. Estaba en la playa terminando su trabajo cuando Jesús se le acercó. El Señor quería hablar desde su barca a la multitud que estaba en la orilla de la playa. A pesar de una larga e infructuosa noche de trabajo, Pedro aceptó que Jesús utilizara la embarcación. La multitud fue bendecida por ver y escuchar predicar a Cristo.
Las peticiones que Dios nos hace pueden llegarnos en momentos no oportunos o inesperados. Podemos sentirnos tentados a dejar que otra persona responda a su llamado, pensando que no importa quién sea el que obedezca. Pero recuerde que los planes de Dios son para nuestro bien(Jeremías 29:11)
Más tarde, Jesús hizo una segunda petición a Pedro; que dirigiera la barca a aguas más profundas, y que echara las redes. El pescador expresó las pocas probabilidades de pescar algo, pero hizo lo que Cristo le pidió. La obediencia de Pedro dio como resultado abundancia para la multitud, los demás pescadores, sus familias, y él mismo.
Pedro no obedeció para ser recompensado, pero eso es precisamente lo que sucedió. Su simple acto de obediencia llevaron a mayores oportunidades de servicio y a ocasiones de bendición abundante.
Conclusión:
Algunos actuamos como si la obediencia en las cosas pequeñas careciera de importancia, pero la historia de Pedro nos enseña lo contrario. Comprometámonos a obedecer las instrucciones del Señor en todo,confiando en que toda obediencia será para nuestro bien.
Oración:
Dios de amor y misericordia vengo a ti en esta hora, alabando y bendiciendo tu Nombre, Rey de Gloria. Sin igual Dios que todo lo puedes, que todo lo ves, y que todo lo haces. Bendecido sea tu glorioso Nombre. Te bendigo y exalto.
Te pido que me perdones por mis frecuentes desobediencias a ti Señor. Perdóname mi Dios. A veces soy difícil para hacer caso a tus indicaciones y exigencias espirituales. Perdóname Señor y dame fuerzas para obedecerte por favor. Gracias mi Dios.
Y yo perdono a todos aquellos que no me obedecen Señor. Los perdono y te pido que les fortalezcas y renueves en este momento. Gracias Señor.
Y conforme a tu misericordia, te pido por todas mis necesidades. Te pido que me fortalezcas en la obediencia, sabiendo que la obediencia lleva a la bendición oh Dios. Bendíceme con obediencia a ti, a tus directivas Señor y a las directivas de los hombres. Amén.
Te ruego mi Dios que bendigas a todas las personas que amo, mi familia, mis familiares, mis hermanos en la fe, mis compañeros de trabajo, de estudio, que tu mano de gloria y poder se muevan sobre sus vidas. Derramando bendición y vida eterna, para que ellos puedan obedecerte y ser bendecidos también.
Y en tu Nombre Señor, ato y reprendo a todo espíritu de desobediencia, de rebeldía y de endurecimiento espiritual que quiere gobernar mi vida.
Satanás suelta mi vida en el Nombre de Jesús, porque yo fui llamado a obediencia a Dios, a Jesús y al Espíritu Santo. Amén.
Querido Jesús, te pido, conforme a tu palabra,que me hagas obediente en todo, como es de esperar de un hijo/a de Dios.
Ayúdame, porque la carne es débil, la lucha es grande, y las angustias me golpean día a día Señor Jesús.
Te doy gracias mi Dios, porque me has fortalecido y me vas a ayudar a andar como a ti te agrada Señor. Bendigo y Enaltezco tu glorioso Nombre, porque sé que tengo la victoria en Cristo Jesús cuando a ti clamo Señor. Amén.
Pastores Evangelistas Miguel y Carmen de Benitez
Base Biblica: Romanos 12:1-3
"1Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. 2 No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. 3 Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno."
Desarrollo:
Muchas veces hemos escuchado hablar de pasión, incluso, nosotros mismos hemos tenido pasión por algo o por alguien, esto es muy común; la gente tiene pasión por cosas; pueden ser autos, casas, joyas, dinero, deportes o personas, pero, ¿qué es realmente la pasión? La pasión es amar algo con intensidad, es estar cautivado por eso que nos atrae tanto. ¿Cuántas veces no le hemos dicho a alguien que le amamos con pasión? Pues es que la pasión es algo muy profundo que nace desde nuestro interior y nos lleva a tener ciertas actitudes, o incluso, cambios en nuestra vida.
Ahora bien, yo te pregunto si en tu vida existe pasión por Cristo, es decir, ¿tu amor por Jesús es tan profundo como para que exista un cambio o una transformación en tu vida? ¿Tu pasión por aquel que dio su vida por ti es tan grande que estás dispuesto o dispuesta a soportar cualquier cosa por él? Esto muchas veces es muy difícil porque son muchas las cosas que implican tener pasión por Jesús.
Jesús desde hace más de dos mil años entregó su vida por cada uno de nosotros, siendo Dios se humilló a sí mismo por amor, por pasión; esta pasión fue la que hizo que existiera un cambio en él, su pasión lo hizo hacerse hombre, cuando él no tenía porqué hacerlo.
"El cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó así mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre se humilló assí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte y muerte de cruz." Filipenses 2:6
No cabe duda que la gran pasión de Jesús siempre fuimos nosotros, por amor a ti y a mí el murió, por pasión él nunca dejó de ser obediente; yo te pregunto: ¿Cuántas veces le hemos fallado a Jesús por hacer caso a nuestra carne? He escuchado de hermanos que todo el tiempo dicen tener pasión por nuestro Señor, sin embargo, no son capaces ni siquiera de perdonar, no son capaces de enfrentar las pruebas y adversidades que se les presentan, y lejos de pelear las batallas, solo reclaman a Dios por lo que están pasando. Pues déjame decirte que esto no es pasión. Cuando sentimos pasión por Dios, somos capaces de enfrentar cualquieir cosa, no importa si son humillaciones, si son persecuciones, no importa nada, lo único que importa es ser obedientes como Jesús lo fue, y aun pagar con nuestra propia vida.
Un claro ejemplo de una vida apasionada por Dios lo podemos ver con el apóstol Pablo en 2 de Corintios 11:16-36, donde resalta cómo fue probado en múltiples situaciones; fue azotado, pasó por la cárcel en varias ocasiones, perseguido, naufragó, en fin, todo por amor y por pasión, una pasión que él mismo dijo que le hacía hablar como con locura, una pasión tan grande que se hizo obediente. Así como Pablo, podemos ver muchos testimonios de hermanos que durante años lucharon por la pasión de Cristo, muchos de ellos murieron por amor a Dios, entregaron su vida por completo; muchos a causa de esa pasión fueron probados con fuego y muchos pagaron con su propia vida el precio de su pasión.
Hoy día puedo observar en la vida de los creyentes, discípulos, pastores, evangelistas, maestros, profetas, apóstoles el amor y la pasión por Jesús; la entrega, la perseverancia, el dolor y las cargas que acompañan una vida de pasión por Dios; puedo ver la lucha constante de muchos años de trabajo y esfuerzo, que ni día ni noche se detiene, y que esa misma pasión es la que Dios está buscando que cada uno de nosotros tengamos.
¿Qué tanto amas a Dios? ¿Qué tan grande es tu pasión por Él? ¿Qué estarías dispuesto o dispuesta a hacer, o incluso, a perder por Jesús? Reflexiona en esto porque muchas veces es fácil decir que podemos hacer muchos, pero el hecho de actuar nos poner en una situación muy diferente, por ello me atrevo a decir que una verdades pasión por Jesús es: SER OBEDIENTES, OBEDIENTES HASTA LA MUERTE. ¿Qué tanta pasión sientes tú?
Pastores Evangelistas Miguel y Carmen de Benitez
Base Biblica: 1 Samuel 16:22:
"Entonces uno de los criados respondió diciendo: He aquí yo he visto a un hijo de Isaí de Belén, que sabe tocar, y es valiente y vigoroso y hombre de guerra, prudente en sus palabras, y hermoso, y Jehová está con él."
Introducción:
Hay tres cuestiones que construyen nuestra identidad: lo que otros dicen, lo que nosotros pensamos y lo que Dios espera de cada uno. El versículo que es la base biblica de esta nota era el testimonio de un hombre respecto a David. La opinión que tenía de él era buena, pero no se formó repentinamente. Fue necesario que pasara por muchas circunstancias que formaron su carácter, lo hicieran valiente y vigoroso. Todo fue un proceso y al final era evidente que Jehová lo acompañaba. Si quieres que Dios esté siempre contigo debes formarte. Los hombres y las mujeres de Dios se forman y se preparan.
David era pastor. Su tarea tal vez no era complicada o difícil pero tenía un propósito. Seguro nadie imaginó que ese trabajo era el taller que Dios usaría para formarlo y prepararlo. En las tareas más simples está la oportunidad de hacer cosas grandes.
Desarrollo:
1.- Preparándose para la batalla
1 Samuel 17: 22-24 continua el relato.
Mientras cuidaba las ovejas se enteró de la guerra que peleaba el pueblo. Él no fue escogido como soldado porque lo veían como un simple y pequeño pastor que no podría ser capaz de luchar en una batalla. Entonces descubre que un solo hombre atemorizaba a todo el ejército de Dios y eso lo motiva. Si te fijas no vio su tamaño, su musculatura, ni mucho menos sus armas. Solo vio que era uno contra un ejercito y sobre todo Dios lo motiva para lo siguiente:
2.- Retar al enemigo a pesar del menosprecio
1 Samuel 17: 26-28 habla de lo que sucedió luego: Eliab, su propio hermano, lo menospreció porque considera que siendo pastor no era digno siquiera de hablar palabras tan fuertes y valientes. David primero nombra a Goliat como filisteo que no pertenecía al pueblo de Dios; además lo llama incircunciso, o sea impuro y sin pacto sagrado. De esa forma lo reta, así como nosotros retamos a quienes se atreven a ofender a nuestros hijos.
No atiendas a quienes te menosprecian porque eres hija de Dios y como tal vencerás en las batallas aunque otros piensen que no eres capaz de hacerlo.
3.- Hombre valiente y decidido
1 Samuel 17: 31- 36 habla de la decisión de David, le explicó a Saúl cuál era su escuela y cómo luchar contra leones y osos lo preparó para el reto contra Goliat. Ante los animales salvajes nunca huyó o buscó excusas. Luchó por voluntad propia y con el afán de cumplir a cabalidad la misión que le habían encomendado, nadie lo obligó.
Con valentía defendió lo que era de su padre. Fue fiel en lo poco para ser puesto en lo mucho. Muchas veces sucede así, Dios primero nos prueba con lo ajeno para luego levantarnos en lo propio.
Finalmente sus argumentos convencieron al rey de que Dios lo acompañaba desde siempre. Para pelear no permitió que le pusieran armaduras o le dieran espadas. Se enfrentó a la lucha con lo que sabía utilizar. No recibió mensaje de ángel o profeta, tampoco tuvo una visión, simplemente tomó la iniciativa de preservar a una nación, así como aprendió a preservar ovejas.
Conclusión:
Pelear contra los gigantes
De hacer tareas insignificantes nació un guerrero, de pastorear ovejas surgió un rey. David enfrentó a quien intentaba esclavizar a los hijos de Dios. El gigante de las deudas no puede esclavizarte y humillarte. No puedes permitir que una enfermedad de subyugue. Enfréntate a los gigantes como hijo de Dios porque debes estar convencido que Él está contigo.
El gigante maldijo a David pero eso no lo detuvo. El diablo muchas veces utiliza gente para maldecirnos pero es nuestra responsabilidad anularlas, porque está escrito que debemos condenar toda lengua que se levante contra nosotros y ninguna arma forjada en nuestra contra prosperará.
Seguro has tenido que enfrentar situaciones difíciles pero es tiempo de convencerte que Dios está contigo. Asume tu identidad, Él camina con hombres y mujeres valientes que confían en Su respaldo cuando toman la iniciativa de conquistar a sus enemigos. El Señor camina con aquellos que pelean por lo que les pertenece.
David luchó motivado por la idea de honrar a Dios a través de Su pueblo. Los padres de familia somos así, luchamos por preservar la vida de nuestros hijos. Mientras no te expongas al proceso de formación para la batalla, serás vulnerable al pecado que te debilita e impide que luches.
Pelea contra las tinieblas, no permitas que éstas tomen a tus hijos. Protégelos como parte del linaje que preservará el reino de Dios. El diablo atacará a tu familia porque sabe que de allí surgirán hombres y mujeres valientes que lo enfrentarán.
Derriba a los gigantes de la pobreza, enfermedad y depresión. Saldrás vencedor de cualquier circunstancia difícil cuando permitas que el Señor forme tu carácter y voluntad.
Pastores Evangelistas Miguel y Carmen de Benitez
Voy a contarles algo que tengo guardado en el baúl de los recuerdos, es mi oración que toque tu corazón como toco el mio. Un día un niño entro a su casa muy excitado, apresurando sus pasos llego a donde estaba su papá sentado leyendo el periodico, los ojos del niño tenian una mirada diferente papi, papi le decia el niño a su papá, su papá le contesto; Que no ves que estoy ocupado, pero papi esto es muy importante. Para quitarselo de encima, el papá le contesto; dime que es lo que quieres y dejame en paz. El niño todavía con esa alegria y gozo le dice a su papá. Papi acabo de llegar de una iglesia y fijate, que comenzaron a cantar y todos estaban llenos de alegria, todos tenian una sonrisa sincera y se abrazaban unos a otros y decian te amo en Cristo nuestro Señor y sabes papi, los hombres abrazaban a sus esposas. Papi, ¿Por qué tu no abrazas a mami como antes?
Y luego papi, comenzaron a orar le oraban a un hombre que se llama Jesucristo.los ojos del niño brillaban al platicarle esto a su papá. En ese momento papi, senti algo muy extraño dentro de mi, algo que nunca había sentido pero muy bonito. Ellos continuaban orando por los enfermos, los pobres y por los papas que no conocen al hombre que se llama Jesús. Y luego papi un hombre se subio a una plataforma y comenzó hablar. El niño no sabía que estaba predicando. El dijo que hace muchos años el hombre que le decian Jesucristo murio por nosotros en una cruz y que muchos mueren sin conocer a Jesucristo y que en muchos hogares no hay amor ni cariño porque Jesús no esta allí.
Y que muchas veces los papas llegan a la casa borrachos, drogados, enojados, maltratan a sus esposas, y a sus hijos los echan a un lado. Que muchas veces no hay comida para sus hijos porque ellos gastan el dinero en otras cosas malas. Papi, cuando dijo eso me acorde de nuestro hogar Su papá con los ojos llorosos escuchaba tristemente, luego el niño con una sonrisa en su carita le dice a su papá; Papi, el hombre que estaba platicando dijo que Jesús nos ama a pesar de lo malo que hemos sido y que quiere perdonarnos. Su papá detenia sus lagrimas. Papi, esta noche mi mami y yo nos entregamos a Jesús El me ha perdonado y quiero decirte mi papi querido que si yo he sido un niño malo contigo, perdoname papi, tu eres mi heroe y tu lo sabes todo. Ese padre era un idolo para el niño.
Papi yo quiero aprender a orar como la gente de la iglesia, por favor papi me enseñas a orar yo sé que tu sabes, papi me enseñas a orar por favor, Su papá le grito; Ya basta con esas tonterias vete a dormir y dejame en paz. El niño se fue llorando y no entendia porque su papá lo trataba así. Su papá comezó a llorar y a llorar, pero con un llanto que salia de lo más profundo de su corazón. Cayo sobre sus rodillas y dijo; ¡Oh Dios perdoname! Se levanto y fue donde estaba su hijo y le dijo.
Hijo mio, tu llegaste a mi vida por el amor que le tenia a tu madre, se que muchas veces he llegado borracho, que he maltratado a tu madre y a ti no te he dado la atención que mereces es. Pero hijo mio…. yo te pido perdón a ti… tu eres un hijo muy bueno, pero no te puedo enseñar a orar, no te puedo enseñar a orar.. porque….. yo no sé.
Pastores Evangelistas Miguel y Carmen de Benitez
Bases Bíblica: Jonás 2:10 – 3:10.
2:10 Y mandó Jehová al pez, y vomitó a Jonás en tierra.
3:1 Vino palabra de Jehová por segunda vez a Jonás, diciendo:
3:2 Levántate y vé a Nínive, aquella gran ciudad, y proclama en ella el mensaje que yo te diré.
3:3 Y se levantó Jonás, y fue a Nínive conforme a la palabra de Jehová. Y era Nínive ciudad grande en extremo, de tres días de camino.
3:4 Y comenzó Jonás a entrar por la ciudad, camino de un día, y predicaba diciendo: De aquí a cuarenta días Nínive será destruida.
3:5 Y los hombres de Nínive creyeron a Dios, y proclamaron ayuno, y se vistieron de cilicio desde el mayor hasta el menor de ellos.
3:6 Y llegó la noticia hasta el rey de Nínive, y se levantó de su silla, se despojó de su vestido, y se cubrió de cilicio y se sentó sobre ceniza.
3:7 E hizo proclamar y anunciar en Nínive, por mandato del rey y de sus grandes, diciendo: Hombres y animales, bueyes y ovejas, no gusten cosa alguna; no se les dé alimento, ni beban agua;
3:8 sino cúbranse de cilicio hombres y animales, y clamen a Dios fuertemente; y conviértase cada uno de su mal camino, de la rapiña que hay en sus manos.
3:9 Quién sabe si se volverá y se arrepentirá Dios, y se apartará del ardor de su ira, y no pereceremos?
3:10 Y vio Dios lo que hicieron, que se convirtieron de su mal camino; y se arrepintió del mal que había dicho que les haría, y no lo hizo.
Introducción:
En uno de los talleres de Un Millón de Lideres donde el orado de orden era John Maxwell en su exposición nos indicaban que una de la marca característica o cualidad indispensable de un verdadero líder cristiano era mostrar iniciativa. Él nos explicaba que por definición, los líderes cristianos no pueden esperar a que alguien más se mueva, si lo hacen, entonces, en realidad, son seguidores (discípulos) y no líderes (ministro quíntuple). La iniciativa requiere riesgo, fe y previsión. ¿Cuándo fue la última vez que iniciaste algo significativo? Si no te has obligado últimamente a salirte de tu zona de comodidad, entonces necesitas una carga de iniciativa.
Pero ahora bien, cuando decimos riesgo, fe y previsión que nos quiere decir Dios con estas palabras para nosotros que somos ministros de Jesucristo y no discípulo de una rutina de confort impuesta por satanás para que el reino de Jesucristo no avance.
Riesgo: El verdadero líder debe ser emprendedor así como también visionario. Debe estar preparado para comenzar de un salto así como para mantener la velocidad. El apóstol Pablo constantemente corría riesgos
deliberados, siempre con cuidado y con mucha oración, pero siempre tratando de alcanzar lo que había más allá.
Fe: Hay algunas ideas extraordinarias respecto a la fe que flotan en el mundo, son de hecho tan extrañas que necesitamos aclarar de qué estamos hablando. Algunos creen que simplemente tener fe le da derecho a uno a las bendiciones y prosperidad. Otros creen que la fe en uno mismo es todo lo que se necesita en la vida. Otros más piensan que la fe, en o por sí misma, es una fuerza cósmica que produce personas sobrehumanas, súper espirituales e invencibles.
No es nada de eso. Tener fe no significa creer lo que usted sabe que no es verdad ni creer algo de lo cual no hay evidencia. La Biblia es un gran libro en todo lo tocante de la fe, y en todo en cuanto a la evidencia que hace la fe tan vital, tan importante, y tan asombrosa. El Señor nos dice en el libro de Hebreos: “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción [o el percatarse/confianza] de lo que no se ve” (11:1), y sin embargo, la Biblia explica la fe en detalle, a diferencia de cualquier cosa que usted haya leído.
“Por la fe”, dice la Biblia, “entendemos haber sido constituido el universo por la Palabra de Dios, de modo
que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía” (Hebreos 11:3). Si leemos el capítulo 11 completo del libro de Hebreos en él la evidencia es abrumadora, afirmando vez tras vez que por la fe la gente logró lo milagroso.
El hecho elemental es que la fe es poder por medio de Dios, su Palabra y su fidelidad. La fe es algo “integral”.
Con esto quiero decir que todo nacemos creyentes. Si usted piensa que no tiene fe, trate de no creer en nada o en nadie. La fe es una especie de sistema inmunológico que filtra los temores que de otra manera nos paralizarían. Cuando falla, desarrollamos toda clase de fobias y obsesiones. Jesús no digo que tengamos fobias, sino fe.
Previsión: Es cuando estamos prevenido o nos preparamos con anticipación, de antemano para las buenas obras que Dios “preparo de antemano” para su gloria.
Desarrollo:
Cuando leemos el versículo 10 del capítulo dos del libro de Jonás y todo el capítulo tres del mismo libro, podemos vez que Jonás tenía que aprender a tener iniciativa. Empezó con aprender a someterse a Dios. Una vez que nos hemos rendido a Su llamado en nuestra vida y en nuestro liderazgo, entonces podemos seguirle. Podemos arriesgarnos porque nuestro futuro está en Sus manos. Una vez que Jonás se sometió al llamado de Dios, él vio toda clase de resultados.
¿Qué sucede cuando nosotros aceptamos el llamado de Dios para tomar la iniciativa y comprometernos?
1.- Asumimos una responsabilidad personal correcta (1:2).
2.- Es muy probable que veamos a muchos venir a Dios (1:13-16).
3.- Recibimos de parte de Dios un tiempo y un lugar para obtener una perspectiva (1:17).
4.- Profundizamos nuestra experiencia de adoración y oración (2:1-9).
5.- Progresemos hacia un nuevo nivel de libertad personal (2:10).
6.- Disfrutamos el compañerismo con Dios (3:1-9).
7.- Obtenemos la satisfacción de ver vidas transformadas (3:10).
¿Qué cualidades poseen los líderes que les permiten actuar? Dentro de estos siete enunciados yo veo cuarto cualidades.
1. Saben lo que quieren. Para ser un líder efectivo y con iniciativa tienes que saber lo que quieres. Es la única forma de reconocer las oportunidades cuando se presentan.
2. Se fuerzan a actuar. Las personas de iniciativa no esperan que otros los motiven. Ellos saben que es su responsabilidad forzarse más allá de su zona de comodidad y hacen de esto una práctica regular.
3. Se arriesgan más. Cuando los líderes saben lo que quieren y se deciden a actuar, todavía tienen un obstáculo más. Es estar dispuestos a correr riesgos. Las personas activas siempre corren riesgos. Pero una de las razones por la que a los buenos líderes les gusta correr riesgos es que reconocen que también hay un precio que pagar por no hacer nada.
4. Se equivocan más. La buena noticia para la personas con iniciativa es que hacen que las cosas sucedan. La mala noticia es que cometen muchos errores. Aun cuando los líderes con iniciativa se equivocan más, no dejan que esto les moleste. Mientras más grande es el potencial, más grande es la posibilidad de fracaso. Si quieres lograr grandes cosas como líder, debes estar deseoso de iniciarlas y exponerte al peligro.
Conclusión:
Para concluir deberíamos hacernos una pregunta que aclararía toda duda con respecto al tema tratado en esta nota. ¿Por qué fracasamos en tener iniciativa? La respuesta para muchos de nosotros a esta pregunta que sonaría en su mente sería ser que al parecer más fácil huir del desafío que hacerle frente y arriesgarse.
Cuando tomamos la iniciativa nos comprometemos a ir en una dirección. Puede que nos sintamos inseguros acerca del futuro y a nuestra mente puede ser que pueda venir pregunta como: ¿Y si cambiamos de opinión? ¿Y si nadie nos sigue? ¿Y si fracasamos frente a nuestros seguidores? Huimos de nuestro compromiso e iniciativa por una variedad de razones:
Razón
1.- Tenemos temor de no poder mantener nuestro compromiso.
2.- Sospechamos que tal vez encontraremos algo mejor en otro lugar.
3.- Sólo gastamos tiempo y energía para ganancia personal.
4.- Nuestro pasado hace que sea difícil el confiar.
5.- Nos sentimos perezosos y sin motivación.
6.- Tenemos temor de ser rechazados.
7.- Tenemos temor de lo desconocido.
8.- No queremos perder nuestra libertad.
9.- Tenemos temor de ser diferentes a los demás.
10.- No sabemos quiénes somos en realidad.
De lo cual se genera los siguientes problemas:
Problema
1.- Muy poco sentimiento de seguridad.
2.- Una voluntad paralizada.
3.- No queremos rendirnos.
4.- Problemas emocionales.
5.- Apatía y neutralidad.
6.- Una autoestima muy baja.
7.- Muy poca confianza en sí mismo.
8.- Una filosofía de derecho.
9.- Reflejar una ideología progresista.
10.- Dones y llamado.
En lo personal, cada día Dios trata conmigo en diferentes áreas. ¿Cómo me las muestra? Por su Palabra. Él pone la lámpara de la Palabra en el corazón y ve lo más recóndito de él. Llega a ser como Cristo es una experiencia progresiva. El propósito de Dios es transformarnos a su imagen. Lo cual no ocurre de la noche a la mañana. Esto no termina hasta que lleguemos a estar, cara a cara, con Él.
“12 No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús. 13 Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago; olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, 14 prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. 15 Así que, todos los que somos perfectos, esto mismo sintamos; y si otra cosa sentís, esto también os lo revelará Dios.” Filipenses 3:12-15
“De todas las cosas a las que un líder debería tenerle miedo, la complacencia tendría que ser la primera.” John Maxwell.
Pastores Evangelistas Miguel y Carmen de Benitez
Base Bíblica: Lucas 10:25-37
Introducción: La Biblia contiene una historia que destaca las dificultades en las que nos podemos meter cuando abrimos una puerta y nos salimos de los límites de Dios. Cuando leemos la parábola sobre el buen samaritano, podemos repasar los peligros de quedar perturbado e ignorado.
Cuando abrimos la Biblia y leemos lo que primero nos viene a la mente es que es una historia muy verosímil. Los sacerdotes que vivíanen Jericó, pero que ministraban en Jerusalén, a menudo viajaban por el camino de Jericó a Jerusalén. Los levitas, que servían a los sacerdotes, también eran viajeros comunes por ese camino. Tal vez Jesús estaba relatando un incidente, pero de cualquier manera, mediante la historia estaba ilustrando una verdad y principios mayores.
Desarrollo: Ahora bien, detallemos cada una de la parte de la parábola, versículos por versículos para que esta verdad (Rhema) salte a nuestros ojos, mente y corazón y podamos sentir y percibir (logo) lo que nuestros Señor quiere que sintamos cuando debemos ayuda al prójimo en forma desinteresada en cada paso que damos en esta vida.
“30 Respondiendo Jesús,dijo: Un hombre descendía de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de ladrones, los cuales le despojaron; e hiriéndole, se fueron, dejándole medio muerto.”
Cierto hombre fue atacado, golpeado, robado y lo dejaron por muerto. ¿Quiénes fueron los ladrones? ¿Árabes salteadores de camino? No está claro si fueron árabes, saqueadores que vivían de los botines, algunos criminales de su propia nación o soldados romanos que, a pesar de la estricta disciplina de su ejército, causaron este daño, pero estaban pelados. Prácticamente siempre aquellos que golpean andan pelados. Muy a menudo, ellos mismos fueron primero víctimas de las adversidades de la vida. En la situación de hoy es muy probable que este delito hubiera estado vinculado a una pandilla. La indignación nos llena cuando escuchamos de tales delitos. El odio endurecido de gente así revuelve una ira justa en nosotros.
De cualquier manera,el hombre necesitaba ayuda. Es muy probable que fuera judío y le hubiera sido de mucha ayuda si alguien de su propia nación y religión pasara por allí.
“31 Aconteció quedescendió un sacerdote por aquel camino, y viéndole, pasó de largo.”
Pasó un sacerdote. Lo vio y no pudo evitar percatarse de su imperiosa necesidad. Al ver su cuerpo ensangrentado y escuchar sus gemidos, el sacerdote se dio cuenta. Qué corazón tan perturbado tenía el sacerdote. Se suponía que fuera un hombre de carácter público y de prominencia religiosa, un hombre que profesara santidad, cuyo oficio le obligaba a mostrar ternura y compasión (Hebreos 5:1-2). Es muy probable que se tratara de alguien que enseñara a otros cómo reaccionar en situaciones como esta. Sin embargo, este hombre herido fue ignorado por el perturbado.
Que sensación de vacío y repulsión debe haber sentido si estaba consciente; un sacerdote le dio la espada. Estoy seguro de que mientras pasaba de largo, el sacerdote justificabasus acciones. Estaba cansado… iba de camino a casa… nadie lo estaba mirando… su reputación no estaba en juego. En realidad estaba perturbado en su relación con Dios, consigo mismo y con otros. Escuche existen algunos corazones perturbados en las vidas de la llamada gente restaurada.
“32 Asimismo un levita, llegando cerca de aquel lugar, y viéndole, pasó de largo.”
Ahora llega el levita. Este no solo vio al hombre herido sino que lo miró. Él hizo una evaluación. Examinó el daño y quizá le miró a los ojos, pero rápidamente se alejó tanto como le fue posible, como si dijera: “Yo no vinada”. Tal vez era demasiado importante, era parte de la sociedad acicalada que sabía que no debía comportarse así, pero igual lo hacía. La compasión también era parte de su aprendizaje y enseñanza cotidiana. El golpeado por el pelado ahora era ignorado por el perturbado y el acicalado.
La Biblia dice que el hombre herido estaba medio muerto. Supongo que el sacerdote y el levita sedieron cuenta de que la situación implicaba más de lo que estaba dispuesto adar. Sería más que ayudarlo a ponerse de pie. Implicaba tiempo, esfuerzo y dinero. Resulta interesante que cada vez que a Jesús le hacían preguntas difíciles, él sencillamente dice: “Ámame y ama a tuprójimo como a ti mismo” (Mateo 22:37-40). La Palabra hace énfasis en que esto resume los mandamientos de Dios.
“33 Pero un samaritano, que iba de camino, vino cerca de él, y viéndole, fue movido a misericordia;34 y acercándose, vendó sus heridas, echándoles aceite y vino; y poniéndole en su cabalgadura, lo llevó al mesón, y cuidó de él.”
Entonces llega el buen samaritano. ¿Quién es el llamado buen samaritano? Puede que haya estado acicalado, pero no estaba pelado. En realidad un buen samaritano hubiera sido alguien que guardara la ley y obedeciera los mandamientos. El asunto aquí no es el hombre fuera samaritano, sino que obedeció a la ley de Dios y que su corazón estaba alineado con el corazón de Dios. Él no pudo evitar mostrar compasión. Dios es amor.
“35 Otro día al partir,sacó dos denarios, y los dio al mesonero, y le dijo: Cuídamele; y todo lo quegastes de más, yo te lo pagaré cuando regrese.”
Este hombre recogió al quebrantado. Amó al que no tenía nada de atractivo. Es obvio que este hombre ya tenía una relación con Dios. Él estaba restaurado. Una buena señal de un corazón restaurado es la compasión. El no interesarse es una señal obvia de un corazón perturbado. El samaritano no sólo recogió al hombre herido sino que renunció a su propia comodidad, puso al hombre sobre su propio animal. Renunció a su propio tiempo y dinero y pagó por los gastos médicos, la comida y el hospedaje del hombre herido.
“36 Quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones? 37 Él dijo: El que usó de misericordia con él. Entonces Jesús le dijo: Vé, y haz tú lo mismo.”
A menudo parece que no damos la talla. Pero realmente Dios no nos pide mucho. Apenas nos pide que lo amemos con toda nuestra mente, nuestro corazón, nuestra alma y que amemos a otros como nos amamos a nosotros mismos. Cualquiera que ha sido limpiado por la sangre de Jesucristo puede dar el paso y ser obediente. Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo. Esta es mi manera de preguntarle, ¿Cuál de las condiciones de esta nota corresponden mejor con usted y su vida hoy día?
Conclusión: En esta parábola podemos ver dos (02) características positiva de cuatro (04) características de las personas restauradas que deberíamos poner por obra en cada momento de nuestra vida cristiana.
Lo que primero debe ver en esta parábola es que el intérprete de la Ley le recita el resumen rabínico de la Ley del Antiguo Testamentoque podemos leer en Deuteronomio 6:5 y Levítico 19:18. Entendía muy bien que la Ley demandaba total devoción a Dios y amor al prójimo.
Otra de la cosa que podemos leer es que los expertos en la Ley trataron al herido como un tema de discusión; los ladrones,como un objeto de explotación; los sacerdotes, como un problema a evitar; y el levita como un objeto de curiosidad. Solo el samaritano lo trató como una persona a la que se debía amar. (vss. 27-37)
Lo que segundo vemos es que la pregunta del intérprete de la Ley (v. 29) sugiere que debía haber alguien a quien no se aplicara la encomienda de amar, buscando así los límites de este mandamiento.También destaca la dignidad de aquel a quien se ama, en lugar de la actitud de aquel quien ama.
Lo tercero es que mientras el intérprete de la Leybusca una definición, Jesucristo le recuerda que el amor no es un tema de discusión teórica, sino una cuestión práctica. Religiosos profesionales, representados por el sacerdote y el levita, pueden discutir el asunto con gran habilidad. Sin embargo, aunque despreciado como alguien perteneciente a un grupo mestizo y a una religión corrompida, se elogia al samaritano, porque actuó en lugar de teorizar.
Lo cuatro es que Jesúsle devuelve la pregunta al intérprete de la Ley, pero le cambia el énfasis. No se trata de: ¿Quién era el prójimo?, sino de: ¿Quién probó ser el prójimo? El amor no toma en cuenta el valor de su objeto; simplemente responde a la necesidad humana.
En conclusión podemos decir que nuestra ayuda viene muchas veces de una fuente despreciada. Había muy marcadas fricciones étnicas entre los judíos y los samaritanos (Juan 4:9); no interactuaban frecuentemente y, en algunos casos, existía hostilidad entre ellos. Pero Jesús, temprano en su ministerio, les enseñó la verdad de Dios. El Señor ministró a «la mujer de Samaria» y a la gente de Samaria (Juan 4:4-42). En esta parábola, la fuente deasistencia no fue un pariente o un conciudadano de Israel, sino un despreciado samaritano. Se nos recuerda que una de las grandes tragedias del prejuicio es que nos separa de quienes pueden eventualmente ofrecernos ayuda. La compasión del samaritano merece el mayor de los elogios, porque la persona a la que asistió, bajo circunstancias normales, probablemente ni siquiera le habría dirigido la palabra. Cristo ha venido a romper una separación semejante entre los seres humanos. (Santiago 2:1-9 y Mateo 27:32).
En la Biblia podemos leer que existía un odio profundo entre judíos y samaritanos. Los judíos se veían como descendientes puros de Abraham, mientras que los samaritanos eran una raza mezclada cuyo origen se debió al casamiento de judíos del norte con gente de otros pueblos después del exilio de Israel. Para este experto en leyes judías, la persona que parecía actuar como se debía era el samaritano. En realidad, no podía ni siquiera pronunciar la palabra samaritano cuando contestaba la pregunta de Jesús. Su actitud de experto traicionó su falta de amor, lo que antes manifestó que la Ley mandaba.
De la parábola aprendemos tres principios acercade lo que significa el amor al prójimo:
(1) La carencia de amor es a menudo fácil de justificar a pesar de que nunca es buena;
(2) Nuestro prójimo es cualquiera que esté en necesidad, sin importar raza, credo ni procedencia social; y
(3) Amor significa hacer algo para suplir la necesidad de alguien. No importa dónde viva, hay gente necesitada a su alrededor. No hay razón justificada para negarse a brindar ayuda.
Pastores Evangelistas Miguel y Carmen de Benitez
Texto Bíblico: Salmo 15:3
“3 El que no calumnia con su lengua, Ni hace mal a su prójimo, Ni admite reproche alguno contra su vecino.”
Introducción:
Ya hace un tiempo exactamente el año pasado, fui invitado a predicar en dos pequeña congregaciones del Norte de Anzoátegui en un mismo día, y preguntándole al Señor ¿Qué quieres que le lleve a tu pueblo hoy? Él hablo a mi corazón y me coloco el Salmo 15 completo, recuerdo que en conclusión se podía ver, que en estos cinco (05) versículos se podía conseguir los diez mandamientos completamente.
Hoy nuevamente en medio de un proceso. Y hablándole al Señor en el lugar secreto el volvió a hablar a mi corazón y me digo: “Lee el Salmo de mi hijo David aquel que no hace mucho te di a leer y medita en el” abrir la Biblia y ahí estaba el Salmo 15 otra vez, pero esta vez luego de leer su cinco (05) versículos, salto sobre mí el versículo tres (03), el cual me dio un Rhema para mi vida y para mi corazón en ese momento.
En ese momento Dios me recordó que nos ha llamado a ser moralmente recto. En este salmo, como dije anteriormente, el Señor nos da diez normas para ayudarnos a determinar cómo vamos. Debemos recordar que vivimos en medio de gente malvada cuyas normas y moral se están desgastando cada día.Y que nuestros estándares de vida no deberían provenir de la sociedad malvada en que vivimos, sino de Dios.
Al buscar el Rhema de Dios por medio del versículo tres (03); pude discernir que las palabras son poderosas y la manera en que uno las usa reflejan nuestra relación con Dios. Quizá nada identifica tanto a los cristianos como su forma de medirse al hablar: hablan la verdad, no se burlan y guardan los votos (promesas). Debemos tener cuidado con lo que decimos.
En ese momento vino a mi espíritu un pensamiento de El Amor del Padre por cada uno de sus hijos y le pregunte al Padre: ¿Quién puede estar en tu presencia, si no muestra amor a tu prójimo Padre?
Desarrollo:
Hoy el Señor nos quiere enseñar por medio de esta nota diez (10) principios de Amor Fraternal de Él para nosotros y de nosotros para nuestros prójimos.
En el Salmo 15 en el versículo tres (03) podemos leer el primer principio de amor fraternal de Dios con nosotros.
“El que no calumnia con su lengua, Ni hace mal a su prójimo, Ni admite reproche alguno contra su vecino.”
Para acercarte a Dios, ama a los demás. En el Salmo 15 el rey David le pregunta a Dios sobre las cualidades que se necesitan para morar en su tabernáculo (Salmo 15:1). La respuesta divina revela que el «morar» en la presencia y los propósitos divinos requiere la voluntad de mostrar una estrecha relación con los demás. ¡Para tener una estrecha relación con Dios debemos decidirnos a conducir nuestra vida manteniendo relaciones correctas con los demás! Dios le dice al rey David:
1) Que hablemos misericordiosamente de nuestro prójimo;
2) Que nunca murmuremos o digamos algo que destruya la reputación ajena;
3) Que nunca lastimemos a otra persona en manera alguna.
4) Finalmente, Dios le advierte al rey David que no «reprochemos» a nuestro prójimo.
«Reprochar» (del hebreo cherpah significa «echar la culpa, desacreditar, desgraciar o avergonzar». Si el Antiguo Testamento enseña que para satisfacer nuestro deseo de acercarnos a Dios debemos darle prioridad a nuestro amor por los demás, el mandamiento neotestamentario de «amar al prójimo como a nosotros mismos» (Romanos 13:9) es ciertamente vital para nuestra actual relación con el Padre celestial.
Cuando leemos en el capítulo 19, el versículo 34 del libro de Levítico, podemos ver nuestro segundo principio de amor fraternal de Dios con nosotros.
“Como a un natural de vosotros tendréis al extranjero que more entre vosotros, y lo amarás como a ti mismo; porque extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto. Yo Jehová vuestro Dios.”
El abnegado amor fraternal hacia los extranjeros. En las eternas palabras de este Logo, la Escritura claramente establece una guía definitiva sobre cómo interactuar con los extranjeros. El espíritu de estas enseñanzas recorre toda la Biblia. Dios espera que nos relacionemos con los extranjeros en un espíritu desinteresado, profundo, servicial y lleno de amor fraternal. Recuerda a su pueblo que ellos, quienes una vez fueron extranjeros en Egipto, deberían, más que nadie, tener presente lo que se siente al ser tratados como extranjeros. La primera lección consiste en no olvidar cómo se siente el rechazo y nunca dar lugar a ello. Sus instrucciones sobre el tratamiento a extranjeros contradicen lo que normalmente sucede en el mundo. El Señor dice que cuando un extranjero llega a nuestro hogar debe ser recibido como uno «que ha nacido entre ustedes», es decir, ¡como parte de la familia! Teniendo en cuenta que los judíos le daban gran importancia al linaje familiar, estas enseñanzas divinas ejercían un gran impacto sobre ellos. Así se enfatizaba lo que representaba el ser extranjero a la vista de Dios. La segunda lección nos recuerda que toda la humanidad es una gran familia. Debemos de tratar a los demás de esta manera.
Cuando leemos en el capítulo 86, el versículo 5 del libro de los Salmos, podemos ver nuestro tercer principio de amor fraternal de Dios con nosotros.
“Porque tú, Señor, eres bueno y perdonador, Y grande en misericordia para con todos los que te invocan.”
Generosamente perdonados, para perdonar con generosidad. Esta crucial sentencia está dirigida a cambiar la vida en ambos términos de la ecuación: 1) en nuestra recepción del amor divino y su misericordioso perdón y 2) en nuestro reciprocar el perdón tal y como lo recibimos. Las virtudes de la bondad y el perdón son atributo sengendrados por nuestro Padre celestial, y deben hallarse en nuestras vidas. Dios espera que seamos como Él, es decir, que estemos prestos a perdonar las transgresiones de nuestro prójimo con la abundante misericordia que nos ha mostrado. «Grande» viene del hebreo rab que significa «abundantemente, con exceso». Dios no quiere que racionemos nuestra misericordia y nuestro perdón. Está buscando gente que reparta misericordia y perdón ilimitadamente.
Cuando leemos en el capítulo 45, el versículo 4 del libro de Génesis, podemos ver nuestro cuatro principio de amor fraternal de Dios con nosotros.
“Entonces dijo José a sus hermanos: Acercaos ahora a mí. Y ellos se acercaron. Y él dijo: Yo soy José vuestro hermano, el que vendisteis para Egipto.”
El amor acepta a los que nos han agraviado. La historia de José es un antiguo relato que ilustra la actitud misericordiosa que Dios espera asumamos en nuestro trato con aquellos que nos han agraviado. Se trata de un ejemplo del amor que mostró Cristo Jesús. Pese a que los hermanos de José le vendieron como esclavo y engañaron a su padre para que lo creyera muerto, cuando éste los confrontó durante su tiempo de necesidad, su amor y perdón se pusieron de manifiesto. Demostrando una extraordinaria fe en la poderosa providencia divina, José confiesa su creencia en que Dios usó la traición de sus hermanos como medio para liberar a su familia durante el tiempo de hambruna (Génesis 45:7).
Aun cuando los hermanos de José quisieron deshacerse de él, Dios se valió de aquel acto perverso para cumplir el propósito divino. Dios utilizaría a José para preservar la vida de la familia de Jacob, salvar a Egipto y preparar el camino para el inicio de la nación de Israel. Dios es soberano. Sus planes no cambian por lo que hagan los hombres. Cuando otros intenten hacerle mal, recuerde que son sólo herramientas de Dios. Eso fue lo que quiso decir José a sus hermanos:"Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo" (Génesis 50:20).
Cuando leemos en el capítulo 5, el versículo 44 del libro de Mateo, podemos ver nuestro quinto principio de amor fraternal de Dios con nosotros.
“Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen;”
El amor no es sólo una cuestión de sentimientos, sino de mostrar al Padre a través de nosotros, Bendecir en todo momento y clamar ó orar por él bienestar que se extienden por igual a amigos y enemigos.
Ama a aquellos que sienten animosidad hacia ti. El correcto significado de la palabra «enemigo» no se limita a cualquiera que no nos guste. El mandamiento a amar a nuestros enemigos significa mucho más que simplemente cambiar nuestros sentimientos acerca de la gente con la cual no nos llevamos bien o hemos tenido un impase. Más bien, «enemigo» (en griego echthros significa «adversario» y se refiere a aquellos cuyas acciones y palabras manifiestan odio hacia ti; el cuñado o la cuñada que no te quiere hablar, el hermano o hermana en la congregación que no te mira, ni te habla, o piensa que tu eres un enemigo eminente para su ministerio; esto me hace pensar en un joven que decía en sus pensamiento si el hermano me habla les voy a decir ni me mire ni me toques oel compañero de trabajo que quiere que te despidan. Se nos manda a amar a quienes nos tienen animosidad. Jesús no deja lugar para la especulación en este pasaje, sino que nos manda a amar a los que nos aborrecen, nos desprecian y nos persiguen. Semejante amor es posible únicamente a través del poder de Jesucristo, quien amó de esa manera, y quien busca ahora vías a través de las cuales demostrar su amor a quienes le odian a sediando a discípulos como tú.
Cuando leemos en el capítulo 6, los versículos 31 al 35 del libro de Lucas, podemos ve nuestro sexto principio de amor fraternal de Dios con nosotros.
“31 Y como queréis que hagan los hombres con vosotros, así también haced vosotros con ellos. 32 Por que si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores aman a los que los aman. 33Y si hacéis bien a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores hacen lo mismo. 34Y si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores prestan a los pecadores, para recibir otro tanto. 35 Amad, pues, a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo; porque él es benigno para con los ingratos y malos.”
En su amor Dios ama al antipático. Amar lo no amable es renunciar al amor egoísta del mundo; es hablar del amor de Cristo con gente que aparentemente no tiene posibilidades de ofrecer recompensa alguna. Jesús nos pide que amemos tal como él amó a aquellos que son los últimos en llegar, a los que son feos, a los pobres o a los que no tienen medio alguno para ayudarnos. Ello es posible únicamente mediante una transformación sobrenatural que engendre en nosotros un orden diferente de respuesta del que la sociedad humana acostumbra. Exactamente igual a como la mente humana distingue a las personas de los animales, así el amor cristiano deberá ser dramáticamente diferente, de modo que distinga al creyente del mundo que le rodea. Es despojarnos de las reacciones animales que nos hacen refunfuñar, atacar o tomar venganza. Debe trascender las respuestas humanas que esperan una recompensa terrenal por un servicio prestado o por un acto de bondad. Un amor así será como un rayo de luz que hará al mundo acercarse para preguntar qué nos hace irradiar amor en medio de gente antipática. Esteban (el primer mártir) ejemplifica este amor (Hechos 7:59-60),y Saulo (Pablo el apóstol de los gentiles) experimentó los efectos de un amor semejante (Hechos 9:5). Nótense «los aguijones» de culpabilidad que habían empezado a punzarle, sin lugar a dudas a través del amor de Esteban. La perfección del amor de Dios en nosotros puede ganarnos una audiencia curiosa y atenta.
Cuando leemos en el capítulo 12, el versículo 26 del libro de Juan, podemos ve nuestro séptimo principio de amor fraternal de Dios con nosotros.
“Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará.”
El amor es servicial. El amor tiene espíritu de servicio. La mentalidad del mundo jamás entenderá o aceptará este llamado. Un siervo es el que acepta y reconoce que está subordinado a quienes sirve, uno que está dispuesto a renunciar al prestigio social de nuestra escala humana de valores. Pero Jesús dice que quienes aceptan servirle —o sea, servir al mundo en su nombre— serán honrados por el Padre celestial. ¡Cada verdadero servidor será, finalmente, honrado por aquél a quien sirve y a quien le ha prometido honra por ese servicio!
¡Si nosotros seguimos y servimos a nuestro Rey, en ese acto de servicio somos elevados a un lugar de honor!
Cuando leemos en el capítulo 15, los versículos 12 al 13 del libro de Juan, podemos ve nuestro octavo principio de amor fraternal de Dios con nosotros.
“12 Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado. 13 Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos.”
La prioridad y trayectoria del amor fraternal. Aquí se compendian todos los deberes y lo que debe guiar la conducta de los discípulos de Jesús. De forma sencilla, esta declaración establece lo que debe ser prioritario para nosotros y la senda que hemos deseguir. 1) Nuestra prioridad es amarnos los unos a los otros. 2) Nuestra senda es amar como Cristo nos amó, «poniendo su vida». ¿Quién puede medir este amor? Cristo dejó el confort, el gozo y la adoración del cielo para llevar sobre sí los pecados de la humanidad. Soportó el dolor de los azotes, los clavos en sus manos, la lanza que hirió su costado, la corona de espinas sobre su cabeza, todo lo cual ejemplifica la medida de su amor. Descubrimos su amor, vemos su manera de amar y, al mismo tiempo, somos llamados a sobre llevar los pecados de otras personas, el dolor que se nos impone, los golpes que nos propinan, las crueldades y el trato impropio de que nos hacen objeto. ¿Imposible? Sí, para la naturaleza humana; pero como nuevos templos del Espíritu Santo, quien ha derramado el amor de Dios en nuestros corazones, podemos pedir y recibir la gracia y el poder de amar tal como Jesús amó.
Cuando leemos en el capítulo 1, los versículos 7 al 8 del libro de 2 de Pedro, podemos ve nuestro noveno principio de amor fraternal de Dios con nosotros.
“7a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. 8 Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo.”
El amor fraternal fluye de la naturaleza divina. En 2 Pedro 1:4, el apóstol describe las «preciosas y grandísimas promesas» que intentan capacitarnos para 1) ser «participantes» de su naturaleza divina, y 2) permitirnos huir de «la corrupción que hay en el mundo». Estas gracias son necesarias para llevarnos por encima de la decadencia de la naturaleza humana y hacia el «afecto fraternal» y el «amor» (2 Pedro 5:7). La bondad fraternal disuelve la contienda personal y las desatenciones de unos con otros. Nos permite preocuparnos otra vez de nuestro enemigo real: Satanás. Más todavía: Saber amar es saber recibir y generar el amor agape Ese que nos asemeja a Cristo, ese don providencial lleno de afecto, rebosante de benevolencia, que provee una fiesta de amor a todos los que ministramos en el nombre de Jesús. Este texto constituye una promesa para aquellos cuya consagración permite a estos dones fluir: Podemos realmente participar de la naturaleza divina, la cual se eleva muy por encima del espíritu corrupto y divisivo del mundo.
Cuando leemos en el capítulo 4, el versículo 9 del libro de Génesis, podemos ve nuestro décimo principio de amor fraternal de Dios con nosotros.
“Y Jehová dijo a Caín: ¿Dónde está Abel tu hermano? Y él respondió: No sé. ¿Soy yo acaso guarda de mi hermano?”
Responsabilidad de los unos por los otros. El tema de la hermandad emerge temprano en la Escritura, y desde el principio está claro que Dios concede importancia a las relaciones fraternales. En este pasaje aparece por vez primera el asunto de la responsabilidad del uno para con el otro. Caín pregunta: «¿Soy yo acaso guarda de mi hermano?» La palabra utilizada para «guarda» (del hebreo shamar significa «resguardar, proteger, atender oconsiderar». ¿Acaso somos responsables? «Ciertamente», es la respuesta de Dios. No sólo somos guarda de nuestros hermanos y hermanas, sino que se nos llamará a juicio por nuestro trato a nuestros hermanos y hermanas (físicos yespirituales).
Debido a los pecados de Caín contra su hermano, Dios lo maldice, le quita su habilidad para cultivar y lo sentencia a una vida de fugitivo y vagabundo (Génesis 4:12). Esto indica claramente que la desarmonía fraternal nos destina a la esterilidad y a la frustración en nuestros propósitos.
Conclusión:
Hasta que las Buenas Nuevas de Jesucristo aparecieron en la escena humana, la palabra amor se entendió primordial mente en función de buscar ventajas para uno mismo. El amar lo que era imposible creer resultaba incompresible. Un Dios de amor que llamara al hombre pecador era un concepto imposible de entender.
Los escritores del Nuevo Testamento tuvieron que acuñar una palabra nueva, ágape, para expresar lo que Dios quiso revelar de Sí mismo en Cristo y cómo deseaba que los cristianos se relacionaran los unos con los otros. “En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos” (1 Juan 3:16)
Este nuevo lazo de amor se reveló en el Calvario. A partir de entonces, los redimidos se volverían hacia Dios y unos hacia los otros, en una dimensión nunca antes comprendida ni experimentada. Ágape sería ahora el “camino más excelente” (1 Corintios 12:31). Inmediatamente, eso se convirtió en una característica de identificación de la iglesia primitiva Jesús dijo: “Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros” (Juan 13:34) y “En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros” (Juan 13:35)
Sin embargo, conforme fueron transcurridos los años, gran parte de la verdadera fuerza de ágape se desvaneció. La iglesia viva de hoy se enfrenta a la necesidad de re descubrir su significado. Ágape no es un simple sentimiento; el amor adormecido carece de poder. Es dinámico sólo cuando ama activamente a Dios, tal y como Él nos amó a nosotros; solo cuando surge sin restricciones de ninguna clase – amor hacia los hermanos, las hermanas, los vecinos y el mundo por el que murió Cristo Jesús. (1 Juan 4:10-12 y 2 Corintios 5:14).
Sólo entenderemos el amor de Dios al responder a él en Cristo Jesús. El momento más importante en la vida de cualquier individuo o persona es el de la decisión de aceptar ese amor no merecido ni ganado mediante el cual aprendemos a amar a Dios y a compartir ese amor con otros.
Podemos decir que en el nivel humano, al igual que en el divino, el amor dice: “Te respecto, te quiero y soy responsable de ti”
“8……….. Dios es amor. 9 En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él. 10 En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.” (1 Juan 4b:8-10)
“El fruto del Espíritu es amor. No puedo amar por mí mismo, ni tener gozo, paz,tolerancia, bondad, afabilidad, fe, mansedumbre y templanza por mis propios medios. No hay nadie que tenga capacidad para amar verdaderamente…hasta que acude realmente a Cristo. En tanto el Espíritu Santo no tiene control sobre nuestra vida, no tenemos poder para amar” Billy Graham
Oración:
Señor, lléname con tu amor ágape, que es incondicional, que arranca toda mentira, perversión y engaño del corazón humano, Jehová, llena mi corazón con tu amor, que es el único que echa fuera todo temor, hasta ser perfeccionados conforme a Ti.
Señor, necesito tu presencia; sin tu amor ágape no soy nada. Ten misericordia de mis falla y crea en mí un corazón nuevo; no te alejes de mí; Señor; no apartes tu Espíritu Santo de mi vida. Amén.
Pastores Evangelistas Miguel y Carmen de Benitez