1ra. Clase de Discipulado - De La Esclavitud a la Libertad
Pasaje clave: 1 Pedro 1:18-19
“…pues ya sabéis que fuiste rescatados de vuestra vana manera de vivir (la cual recibisteis de vuestros padres) no con cosas corruptibles, como con oro o plata, sino con la sangre preciosa del Cristo, como un cordero sin mancha y sin contaminación”
Introducción:
1.- Dios quiere pasarnos de esclavos a libertados, de libertados a libres, y de libres a libertadores.
2.- Todo aquello de lo que no nos podemos soltar es una esclavitud. Todo aquello que nos exige cada vez más tiempo, y que de paso nos hace improductivos es una esclavitud de la que tenemos que liberarnos con la ayuda de Cristo.
¿Qué es la libertad?
- Es la condición de vida a la que Cristo anhela llevarnos o mantenernos. (Gálatas 5:1 y 13)
- Es la expresión máxima de gobierno de Dios sobre el Hombre. (Génesis 2:15-17)
- No hay libertad sin normativas o leyes.
¿La libertad es gratuita?
- El hombre ha demostrado en toda la historia no saber vivir la libertad, ni mucho menos respetar la libertad de su prójimo.
- Nuestra libertad tiene precio. Y este precio fue pagado en la Cruz del Calvario. Razón por la cual hay que esforzarse a mantenerse en la libertad. (Gálatas 5:1 y 13)
¿De qué necesitamos ser libertados?
- Libertad de pecado. (Romanos 6:18)
- Del poder de la tinieblas. (Colosenses 1:13)
- De la vieja manera de vivir. (1 Pedro 1:18)
- Éxodos 20:5-6. De maldiciones generacionales: manifestados en pobreza, enfermedades degenerativas, divorcio, alcoholismo, superstición, bastardía, vagabundez, muerte prematura, accidentes continuos, locura y/o esquizofrenia, entre otros.
- Isaías 58:6. De ligadura de impiedad: manifestados en depresiones, sentimientos de culpa, continuas confusiones e inadaptabilidad, síndromes de evitación social o sexual como frigidez, infidelidad, eyaculación precoz, lesbianismo, homosexualidad. Además de desanimo en la fe, irritabilidad o labilidad emocional, sensación de pérdida de la fuerzas, entre otros.
¿Cómo se yo que necesito ser liberado?
- Cuando existe frustración por mis continuos deseos de cambiar y nunca poder.
- Cuando existen situaciones que de forma inexplicable y periódicamente ocurren en mi vida o en mi familia.
- Cuando estoy al tanto de que mi historia familiar está marcada por situaciones que han ido en contra de la Voluntad de Dios.
- Cuando descubro que mi vida se repite la historia de mis antecesores.
¿Qué activa esas maldiciones en mi vida?
- La existencia de pactos entre mis padres con entidades satánicas o demoníacas.
- Cuando mi nombre es en honor a un fallecido o demonio.
- Cuando en algún momento de mi vida hice juramento contra mí mismo o contra alguien o contra algún grupo en específico.
- Cuando mantuve relaciones sexuales de manera indebidas por abuso o violación, infidelidad conyugal o fornicación.
- Por la práctica de la guija, horóscopo, consulta de muertos o animas. Atribuyéndoles a demonios la obra de Dios.
¿Cómo alcanzo la libertad de Cristo en mi vida y familia?
- Permaneciendo en la Palabra de Dios. (Juan 8:31-36)
- No perseverando en el pecado. (1 Juan 1:9)
- Predicando las Buenas Nuevas del Señor. (Lucas 4:18)
Escrito por Pastores. Miguel y Carmen de Benítez
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