¿Aprendiste a recibir mi amor?
Fundamento Biblico
“Jehová está en medio de ti, poderoso, él salvará; se gozará sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cánticos” Sofonías 3:17
Introducción
En el Cartero Hipopótamo, Dr. Joseph Ozawa nos narra una historia inolvidable. Joe sueña con presentarse ante Dios. Él asume que lo más apropiado es empezar pidiendo disculpas, por lo que dice: «Dios, perdóname por no orar lo suficiente». Dios responde: «Orar es importante, pero no es lo más importante». Joseph piensa por un momento y dice: «Bueno te pido disculpas por ser egoísta». Dios dice: «Ser desinteresado es bueno, pero eso no es lo más importante». Joseph lamentándose monta una disculpa sobre otra. Pide disculpas por no dar más a los pobres, por no tener fe suficiente. Dios le sigue diciendo la misma cosa: «Eso es importante, pero no es lo más importante» Esto se estaba tornando muy enojoso. Finalmente pensó en la última apología. «Lo siento, Dios; yo no era muy amable con mi esposas». Dios, por supuesto, le gusta que los hombres sean amables con sus esposas. Pero de nuevo dice: «Eso es importante, pero no es lo más importante». Dios estaba frustrando a Joe, y este finalmente gimoteó como un pequeño niño malcriado: «¿Qué quieres de mí de todas formas?».
Dios le dice: «Cuando aparezcas ante mí en el tiempo final, yo solo te haré una sola pregunta: ¿Aprendiste a recibir mi amor?»
Desarrollo
En esta historia donde aparece el amor de Dios, donde su permanecía fielmente con nosotros, aún en medio de la maldad, en medio de la rebelión, en medio de las circunstancias menos prometedoras.
Cuando creemos que su amor ha disminuido, eso es una señal de que algo nos pasa a nosotros, no a Él.
Cuando yo estaba muy joven en el cristianismo, con todos sus trastornos situacionales y emocionales y porque no físico, yo oraba como siempre, no obstante me sentía como si no llegara a nada con Dios. Era como si su rostro y su amor estuviera velado para mí.
En ese momento me llegó esta historia y creo que esta es la pregunta para cada uno de nosotros, amado hermanos y hermanas. Cuando leemos este versículo de Sofonías 3:17 es asombroso en describir el amor de Dios por Israel. También es instructivo para nosotros. Al observar cómo Dios ama a Israel aprendemos cómo nos ama a nosotros, porque Él nos ha injertado en ellos.
Dios ama absolutamente e irreprensiblemente a su pueblo escogido. Israel es la carta de amor de Dios al mundo. Al observar el compromiso continuo de Dios con Israel, a través de los siglos de gozo y angustia, podemos estar confiados de que Dios nunca nos abandonará no importa de dónde hayamos venido o qué hayamos hecho.
Cuando miramos a Israel, vemos que no importa lo extrañas que sean las promesas de Dios, Él siempre las cumple. El amor de Dios significa que Él es fiel para hacer todo lo que ha prometido. Dios escogió a Israel para ser la historia primera, la ilustración principal de cómo Él ama. Debido a que Él cumplió su promesa con Israel, podemos estar seguro que Él cumplirá su promesa con nosotros. Dios nos ama tanto que quiere estar cerca; exactamente en medio de nosotros siempre. Esto es un pensamiento asombroso: Jesús escogió los Doce para que estuvieran con Él. Cuando los hijos de Israel estaban en el desierto, la presencia real de Dios estaba con ellos en el fuego y en la nube. Jesús vino y moró entre nosotros, y contemplamos su gloria.
El Dios verdadero, puro y santo entregó sus afectos, deseos y atenciones sobre nosotros. No somos meramente algún proyecto filantrópico para Él. Somos su centro de atención que consume su energía y su pasión.
El amor de Dios no solamente está cerca, es poderoso. No es solamente una deidad local poderosa en cierta jurisdicciones. El hecho de que trajo a todo Israel de regreso después de haber sido esparcido por todo el mundo muestra que Él es Dios sobre todo los dioses. Nada es demasiado difícil para Él.
El amor de Dios por Israel y por usted es gozoso, expresivo, emotivo. Él canta, Él danza, Él está completamente comprometido en amarla. No es un Dios despreocupado.
Lo cual nos hace volver a nuestra pregunta original: ¿Ha aprendido a recibir su amor? Su respuesta determina su gozo.
Conclusión
Dios nos amó cuando éramos pecadores. ¡Cuánto más se preocupa por nosotros ahora! Dios perfecciona las cosas que nos importan. Él está interesado en cada detalle de nuestras vidas. Dios nos prodiga con su amor, nunca está ausente, siempre nos da, sin que le roguemos por su atención. El amor de Dios llena nuestro corazón.
“y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado” Romanos 5:5
Ahora le puedo pregunta a ustedes hermanos y hermanas ¿Cómo ve a Dios? ¿Se da cuenta de que el creador del universo quiere tener una relación estrecha con usted? Él está con usted ahora mismo, listo para corregir el error más extremo, listo para rescatar la rebelión más perversa, listo para amar al más despreciable maligno.
Una vez escuche en la otra iglesia donde me congregaba un viejo himno sobre el amor de Dios que dice así:
«¡Oh amor de Dios! Su inmensidad, el hombre no podrá contar ni comprender la gran verdad, que Dios al hombre pudo amar…
Si fuera tinta todo el mar, y todo el cielo un gran papel y cada hombre un escritor y cada hoja un pincel, nunca podría describir el gran amor de Dios».
¡Cuán grande es el amor de Dios! ¡Cuán grande es su fidelidad con usted!
Dios les Bendiga siempre.
Recopilado por Min. Evangelista Miguel A Benítez N
0 comentarios