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4ta. Clase de Discipulado - La Oracion

4ta. Clase de Discipulado - La Oracion

Pasaje clave: 1 Tesalonicenses 5:17

Orad sin cesar

Introducción:

En este mundo se vive bajo pensiones, con enfermedades, violencia, inmoralidad, ocultismo, confusión y contaminación. Pero Dios ha previsto que podemos tomar la victoria, hoy el Señor nos dice que orar es conversar con Dios. Para que el Padre Celestial hable con nosotros, debemos leer la Biblia. Y la oración es la forma de comunicarnos con el Padre. Orar es hablar con él con confianza y libertad, porque usted ahora es un Hijo de Dios, y cualquier hijo debe saber conversar en forma natural y franca con su padre. Debemos hablar con nuestro Padre con confianza y franqueza de todas las cosas de nuestra vida, recordemos que el Señor conoce de nosotros hasta los más profundos pensamientos, hasta los que nosotros mismos no conocemos.

Cuando el Padre nos dice: “Orar sin Cesar”, no quiere decir pasar todo el día orando en vez de trabajar, sino tener un espíritu de oración, aprovechando cualquier momento oportuno para conversa con el Señor. Podemos orar en cualquier momento del día. Pero es, importante también apartar un tiempo especial para orar, con una pequeña lectura de la Biblia.

¿Qué es la Oración?

La Oración viene de la palabra griega «Tephillah»; que significa oración, súplica, intercesión.

Jesús, modelo en la oración:

a.- Jesús oraba con fe. (Mateo 21:22)

b.- Sostenía una relación constante con su padre a través de la oración de noche y de día. (Lucas 5:16; Marcos 1:35; 6:46)

c.- Dedicaba tiempo a orar con otros. (Lucas 11:1-4)

d.- Oraba por cosas específica. (Mateo 7:7-11)

e.- Oraba aun en los momentos más difíciles. (Lucas 22:44-46)

Tres Formas de Orar

1.- Pedir:

Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis” (Mateo 21:22)

                Todo lo que pidamos al Padre con fe en oración, en el nombre de Jesucristo, lo recibiremos (Juan 14:13; 16:24). Dios está ansioso de darnos todo lo que necesitamos, el solo está esperando que se lo pidamos. “Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿Cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?” (Mateo 7:11) Él, es el mejor Padre que podemos tener. Somos hijos de Dios y él nos manda que le pidamos; debemos pedir por nosotros, por nuestras familias y por las necesidades de otras personas. Dios conoce nuestras necesidades, y esta presto a escuchar nuestras peticiones para suplirlas.

2.- Alabar:

                A veces toda nuestra oración sólo consiste en pedir, y parece que sólo queremos recibir y no dar a Dios.

                Recibimos de Dios nuestra salvación (Efesios 2:8-9), y muchas cosas buenas en la vida diaria, por eso debemos dar a Dios un agradecimiento sincero, y sobre todo ALABANZA. En nuestros tiempos apartados para orar, en nuestros momentos libres, y siempre, debemos dar a nuestro Señor Alabanza y Agradecimiento. (Juan 9:38)

Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre”. (Hebreos 13:15)

                Lo alabamos porque él es, por su grandeza, amor y fidelidad. Le damos gracias por todas las cosas que él nos ha dado. A veces nos cuesta alabar a Dios, por eso dice la Escritura que es un sacrificio. Sacrifiquemos alabanza al Señor. Aun en las circunstancias más adversas. Dios esta con nosotros, convirtiendo nuestra tormenta, en paz, por eso debemos alabarlo.

3.- Confesar:

Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9)

                Cuando pecamos, debemos confesar nuestro pecado a Dios, y recordar que Jesucristo murió en la Cruz del Calvario para darnos el perdón.

                Siempre que somos sinceros con nuestro Padre y pedimos perdón por nuestras faltas dice la Biblia: “Él volverá a tener misericordia de nosotros; sepultará nuestras iniquidades, y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados” (Miqueas 7:19)

                Un Dios bueno al cual debemos alabar por su misericordia.

Pastores Evangelistas Miguel y Carmen de Benitez

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